viernes, 31 de octubre de 2008
jueves, 30 de octubre de 2008
Un día cualquiera
No se me dan bien las discusiones banales.
Es algo que asumí hace tiempo, cuando mis amigos se convirtieron en unos snobs, una vez la edad de los 30 les comenzaba a hacer guiños. De repente, un día lluvioso, me vi en un bar muy cool en el que daban una cerveza de mierda y te cobraban a 4 € la caña, hablando sobre si Factor X era mejor que Operación Triunfo porque tenía a Miqui Puig. Normalmente no pasaba nada porque para esos momentos en los que aparecían ese tipo de discusiones en las que no sabía que decir, yo ya estaba borracho. Pero ese día no lo estaba. Me sentí ridículo e impotente, sintiendo vergüenza ajena por si el espiritú de algún retrasado mental rondase aquel lugar y pudiese escuchar aquella conversación.
Yo no soy un sibarita, pero ante aquella caña de Mercadona que servían, me pedí una Budweiser.
Otra. Otra más.
Al octavo botellín ya hacía bromas sobre la polla de Antonio Resines mientras ellos debatían quien ganaría una hipotética III Guerra Mundial. Tuve que salir de allí.
Sin más miramientos, pronuncié alguna excusa barata y algún que otro sonido irreproducible mientras dejaba el gasto de las consumiciones encima de la mesa, un billete y algo de calderilla para que nadie me tuviera que devolver nada.
Salí de allí sin rumbo fijo, mientras sonaba mi móvil.
-¿Tienes algo que hacer?
-No.
-Ven a mi casa.
Ella era preciosa, su pelo era negro azabache, su tez de mulata era tersa y desteñía un leve brillo dorado, sus piernas parecían prolongarse y no tener fin, como los tubos del radiador que me despiertan con sus clunclunclun muchas noches de invierno. Me hubiera enamorado locamente de ella. Menos mal que conmigo siempre fué sincera y me contó su problema la primera noche.
Tenía pene.
-"Si algún día hubiera elegido cambiar mi orientación sexual, serías la primera en saberlo"- solía decirle. Le era indiferente y yo lo sabía. Si alguna vez si hubiese sentido atraída por mi me lo habría hecho saber, ella es así.
Llegué y toqué el picaporte. Sí, picaporte. Estamos en el S.XXI pero el sueldo de una limpiadora no da para más que una casita de una planta, de apariencia más frágil que Marianico el Corto desnudo en un bosque a media noche (sin bastón). Así a todo, no se cumplía lo de "en casa del herrero, cuchillo de palo", ya que estaba siempre limpia como una patena.
Nos saludamos, y vertí lo que me quedaba de cristal encima del espejo.
Ella sacó la botella de Negrita. Bebiendo y fumando, empezamos a hablar sobre temas trascendentales de nuestras vidas. Mientras el ácido taladraba mi cerebro, cada vez disfrutaba más del tiempo que pasaba en aquella casa, no podiamos quedarnos callados y no había espacio para silencios incómodos. Hacía años que no me lo pasaba tan bien. Ya asomando al alba, y con el espejo limpio, hice un ultimo esfuerzo mientras me acurrucaba entre sus senos.
-Gracias.- le susurré al oído.
Es algo que asumí hace tiempo, cuando mis amigos se convirtieron en unos snobs, una vez la edad de los 30 les comenzaba a hacer guiños. De repente, un día lluvioso, me vi en un bar muy cool en el que daban una cerveza de mierda y te cobraban a 4 € la caña, hablando sobre si Factor X era mejor que Operación Triunfo porque tenía a Miqui Puig. Normalmente no pasaba nada porque para esos momentos en los que aparecían ese tipo de discusiones en las que no sabía que decir, yo ya estaba borracho. Pero ese día no lo estaba. Me sentí ridículo e impotente, sintiendo vergüenza ajena por si el espiritú de algún retrasado mental rondase aquel lugar y pudiese escuchar aquella conversación.
Yo no soy un sibarita, pero ante aquella caña de Mercadona que servían, me pedí una Budweiser.
Otra. Otra más.
Al octavo botellín ya hacía bromas sobre la polla de Antonio Resines mientras ellos debatían quien ganaría una hipotética III Guerra Mundial. Tuve que salir de allí.
Sin más miramientos, pronuncié alguna excusa barata y algún que otro sonido irreproducible mientras dejaba el gasto de las consumiciones encima de la mesa, un billete y algo de calderilla para que nadie me tuviera que devolver nada.
Salí de allí sin rumbo fijo, mientras sonaba mi móvil.
-¿Tienes algo que hacer?
-No.
-Ven a mi casa.
Ella era preciosa, su pelo era negro azabache, su tez de mulata era tersa y desteñía un leve brillo dorado, sus piernas parecían prolongarse y no tener fin, como los tubos del radiador que me despiertan con sus clunclunclun muchas noches de invierno. Me hubiera enamorado locamente de ella. Menos mal que conmigo siempre fué sincera y me contó su problema la primera noche.
Tenía pene.
-"Si algún día hubiera elegido cambiar mi orientación sexual, serías la primera en saberlo"- solía decirle. Le era indiferente y yo lo sabía. Si alguna vez si hubiese sentido atraída por mi me lo habría hecho saber, ella es así.
Llegué y toqué el picaporte. Sí, picaporte. Estamos en el S.XXI pero el sueldo de una limpiadora no da para más que una casita de una planta, de apariencia más frágil que Marianico el Corto desnudo en un bosque a media noche (sin bastón). Así a todo, no se cumplía lo de "en casa del herrero, cuchillo de palo", ya que estaba siempre limpia como una patena.
Nos saludamos, y vertí lo que me quedaba de cristal encima del espejo.
Ella sacó la botella de Negrita. Bebiendo y fumando, empezamos a hablar sobre temas trascendentales de nuestras vidas. Mientras el ácido taladraba mi cerebro, cada vez disfrutaba más del tiempo que pasaba en aquella casa, no podiamos quedarnos callados y no había espacio para silencios incómodos. Hacía años que no me lo pasaba tan bien. Ya asomando al alba, y con el espejo limpio, hice un ultimo esfuerzo mientras me acurrucaba entre sus senos.
-Gracias.- le susurré al oído.
miércoles, 29 de octubre de 2008
ATENCIÓN, ESTO ES NUEVO: "POLÍTICA POP"
Incrédulos nos hemos quedado ante el hallazgo de tan inquietante documento en la red. Por si todavía no lo habéis visto agarraros bien los machos porque no se ha visto un codo con codo de música y política de tal impacto social desde los conciertos clandestinos de Lluís Llach que reventaban los grises a mamporros:
Y el filósofo-ideólogo de este espectáculo audiovisual es este menda, atención a tan contundente reflexión!! MÚSICA CULTURA CERCANÍA!!!!!
¡¡AMÉN!! no podría estar más de acuerdo. Y además saqueando a Muse en la sintonía de la cuña, con dos cojones.
Espero impaciente la próxima genialidad de estas transgresoras mentes del pp. Yo desde aquí propongo un festival en la próxima romería del pp en el Monte do Gozo y como cabezas de cartel Norma Duval, Julio Iglesias, Ana Obregón en plan performance y alguna promesa del indie-rock español como Pignoise.
Y el filósofo-ideólogo de este espectáculo audiovisual es este menda, atención a tan contundente reflexión!! MÚSICA CULTURA CERCANÍA!!!!!
¡¡AMÉN!! no podría estar más de acuerdo. Y además saqueando a Muse en la sintonía de la cuña, con dos cojones.
Espero impaciente la próxima genialidad de estas transgresoras mentes del pp. Yo desde aquí propongo un festival en la próxima romería del pp en el Monte do Gozo y como cabezas de cartel Norma Duval, Julio Iglesias, Ana Obregón en plan performance y alguna promesa del indie-rock español como Pignoise.
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